Eneko Yarza Kayak

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2012/03/20

Adiós en el Cañón de Mark (COL)



        @english


Tras la muerte de Mark Hentze por una crecida del río nos juntamos en Medellín Kees Van Kuipers, Joana y otros amigos para ayudarnos en las tareas burocráticas (más declaraciones en la policía, papeleo al fiscal, etc).

     El martes 13 de marzo, 7 días despúes de la "borrasca", se hizo la cremación del cuerpo de Mark, una ceremonia diferente: Kees pegó en el ataud una foto graciosa de Mark con peluca, allí mismo hicimos un brindis con Guaro (aguardiente con anís) y encima del ataud se le puso un gran cogollo para quemarlos juntos y regalarle a Mark la sonrisa para su próximo viaje.  Parte de las cenizas irán a donde la familia en Oregon-USA y otra parte al río favorito de Mark, al Cañón de Chicamocha en San Gil-Colombia.

     No fueron días fáciles, los recuerdos y diferentes sentimientos se mezclaban en la misma olla. Algo hacía falta para poner punto y final y despedirnos de Mark. Las otras veces que he perdido "vidas de gato" he vuelto al lugar de los hechos, y esta vez también quería volver. Volver para entender y aclarar los recuerdos. Volver para ver y mostrar el bello y salvaje cañón que descubrimos. Volver para sacar alguna imagen del fascinante dormitorio donde Mark se despidió y mandarselo a su familia. Volver para admitir y asimilar lo sucedido. Volver para despedirnos de Mark.


     9 días después de la crecida salimos temprano de Medellín y tras 2-3 horas por la autopista hacia Bogotá llegamos al barrio de Pailania en el municipio de San Francisco, donde comenzó la última expedición.

     Los de la foto son algunos de los chicos de la casa Majagual de Pailania, los que nos dieron algo de información a Mark y a mí antes de entrar al río, los que me ayudaron al salir del río, y los primeros que se lanzaron en la busqueda y encontraron algo de material mientras la policia y los bomberos tomaban cafés.

     En esta excursión de despedida de Mark dejamos el taxi en esta casa. Como recompensa por lo que hicieron les di más dinero y agradecimientos, y les comentamos la intención que teníamos de volver caminando al cañón. De una agarraron machete y estaban listos para acompañarnos. Buena gente los de Pailania.

     El sendero al río sale detrás de la casa (30min) y luego sin sendero por la orilla izquierda del río buscando paso río abajo hasta la cascada del cañón (45min). Ésta es la misma ruta que yo tomé tras la crecida del río, pero ahora lo conocía e iba con zapatillas.


     Éste es el rápido clase 5 que descendí en kayak. Aquí el río comienza a tener más desnivel.


   Seguimos buscando camino por la orilla izquierda, la derecha está peor. Estamos entrando al cañón.


     Éste es el último rápido que corrimos Mark y yo uno detrás del otro, y aquí nos salimos para comenzar el largo y pesado portage por las rocas.


     A un par de rápidos viene la cascada a sifón. Comienzan a aflorar los sentimientos...


     Ahí detrás se ve la cascada que desaparece bajo las rocas. El holandés Kees Van Kuipers, gran amigo y el mayor conocedor de los ríos de Colombia junto a Mark Hentze, contemplando el espectáculo que viene río abajo.


   =>  Esto es lo que se ve desde la cascada hacia río arriba. No son piedras pequeñas y en agua baja todo el agua va por el otro lado, por río derecha. Hoy día de despedida el caudal del río es unos 20cm más bajo que cuando lo kayakeamos. Por aquí vino la gran ola.

      Y la foto de abajo es lo que se ve río abajo desde la cascada. Tal y como cuando vine con Mark hoy tampoco pasa nada de agua por río izquierda. La roca plana que se ve a la derecha de la persona era mi cama, y 3 rocas río abajo, la alta y plana, era la de Mark. La roca más grande del centro del río quedó bajo agua y era la que mandaba explosiones de agua al aire. El tronco del gran árbol de la izquierda quedó inundado y la gran rama horizontal por poco no, y eso en menos de 30 segundos.




     Donde estoy yo es donde estaba durmiendo Mark, imponente roca alta y plana, pero sin rutas de escape por pared hacia arriba, y una caída de 7 metros río abajo de la roca, seguramente donde la ola lo tiró. De aquí para abajo paredes lisas.


     Mark y yo dejamos aquí los kayaks y fuimos a mirar los rápidos que venían después, pero como bajar de esta roca? En esta foto se ve un tronco entre los muchachos y un agujero. Pusimos una cuerda en el tronco y bajamos por el agujero a una cueva por donde salimos río abajo. Luego volvimos por el mismo lugar, quitamos la cuerda y al lado del tronco hicimos el fuego para cocinar la última cena.

     Encontramos algún recuerdo para el museo de Mark (su saco de dormir, la tarpa, etc).





     A esta roca de Mark la ola llegó, por este agujero el agua pasó y la cueva se llenó. Mi falda o cubrebañeras en el tronco atorado se quedó, y se malogró ya que golpes de piedras y troncos recibió. Es un lugar especial, como si fuera la salida de la cueva de Platón a la inversa, y ahí dejé la falda atorada como recordatorio…






     Ésta es la imagen que tenía Mark desde su roca hacia río arriba. Arriba a la izquierda se ve el comienzo de la cascada que desaparece debajo de las rocas. Donde yo estoy sentado es mi roca-cama, y ahí es donde me despedí de Mark con las buenas noches y me quedé contemplando esta maravilla con la luz de la luna a 2 días de ser llena, y me acosté.

     25 minutos más tarde fue el despertar. La ola llegó desde arriba y comenzó a llenar rápido todos los huecos de entre rocas. 5 segundos más tarde yo ya estaba en el agua y cuando saqué la cabeza comencé a escalar para arriba como un chimpancé por donde me tocó, por la derecha de la foto, seguramente la única salida que había hacia las alturas.

     Estoy a unos 5m del nivel del agua, y el agua subió hasta donde el tronco del gran árbol de la derecha se divide en ramas. El agua subió unos 10-12 metros.



    En un abrir y cerrar de ojos me encontraba aquí arriba, en el límite entre la roca pulida y la vegetación. Había llegado por las ramas o lianas que se ven a la izquierda. A la derecha se ve el árbol de referencia.


     Aquí están las lianas por donde me subí, y no me acuerdo ni como. En el segundo golpe de subida esto quedó bajo agua y seguí trepando por la vegetación y allí pase la noche. Soy un mono con suerte.









     Aprendizaje para la gente de río: El nivel del río que sube en un lugar es proporcional a la subida del volumen de agua + el volumen que ocupan las rocas en ese lugar. Nivel del río = volumen de agua + volumen de rocas.  Ahora miren las rocotas y entenderán un poquito más como subió 10 m de golpe.

     Es compleja la situación en que me encuentro y muchos sentimientos se mezclan. Tuve un susto grande y eso miedo produce. De milagro me salvé y agradecido y contento estoy. En cambio mi amigo se ahogó y la tristeza me corroe.

     Cada uno de los amigos de Mark que fue al cañón tuvo su momento bajo, pero hay que asimilar el mal trago para que el agua siga fluyendo por su cauce.

     Vista río abajo desde la roca de Mark, hermoso y salvaje. Por ahí se nos fue Mark Hentze, y por ahí seguirá corriendo el agua sin parar y con oleadas, como el ciclo de la vida misma. Animo a toda la familia y amigos de Mark, el agua no parará y la vida tampoco.

     Fuimos unos pocos al cañón de Mark, pero en nombre de muchos. Andy Atkins el inglés-canadiense, Kees Van Kuipers el holandes, Joana la colombiana, Emilio el francés, los 3 muchachos lugareños y yo. Gracias Ekipo!
     Saliendo del río no hay alegría pero se siente paz. "Qué buena caminata!" dice Joana. Cansados por dentro y por fuera, es lo que necesitábamos.

     Después de la tormenta viene la calma, y por el remolino del agua todo hay que dejarlo pasar, para limpiar y purificar.




     A la salida del río pregunté por Luis el buscador de oro, la primera persona que encontré después de la ola, el que me dio agua de panela y me mostró el camino a la carretera. Gracias Luis, gracias al cura Abel (que la foto no salió), gracias a los muchachos, gracias a los Nicos, gracias Joana, Kees, Andy, Joe, Niamh, Emilio. 



     Aquí sigue Eneko Yarza entre nosotros, y no pienso parar, no pienso desacelerar, se me ha dado un tiempo extra y debo aprovechar.  Qué harían ustedes si les pasa algo parecido? si llegan a ver el final de esta película pero se les regala un tiempo extra? se quedarían viendo pasar el tiempo sin hacer nada?   Reflexionen que a alguno le hará bien.


     Desde la terraza de Casa Kiwi, donde Mark se hospedaba en Medellín, le decimos adiós y el Ekipo se disuelve.
                               AGUR MARK!   ADIÓS MARK!    GOOD BYE MARK!



     Yo vuelvo a Euskal Herria (País Vasco) después de año y medio por latinoamérica. Un ciclo se acaba y otro comienza.          Y LA GRAN RUEDA SIGUE RODANDO.

 

                                                                 Link artículo anterior: Muerte y Vida en una Ola

2012/03/09

Muerte y Vida en una Ola (COL)

        @english

Mark Hentze preparado para la expedición sin retorno del primer descenso del Río Santo Domingo.

El día martes 6 de marzo de 2012 Mark Hentze y yo Eneko Yarza comenzamos la expedición en el puente de Pailania en el pueblo de San Francisco en el oriente de Antioquia en Colombia. El río se veía bonito y tranquilo.

     Mark y yo nos conocimos hace 2 meses en Putumayo donde kayakeamos juntos el río Mocoa. En esta ocasión nos juntamos en Medellín y organizamos lo que iba a ser mi quinto primer descenso en Colombia, la expedición que él quería hacer desde hace tiempo: entrar en Pailania-San Francisco y correr los ríos Santo Domingo, Verde y Samaná norte hasta el puente de la autopista. 35 km con un desnivel aproximado de unos 500m, de ellos 300m de desnivel en un cañón que se encontraba del km 4 al km 8 del recorrido. Calculamos que tardaríamos 2 o 3 días en completarlo, asi es que ibamos con comida y a dormir en el río.

     Ésta zona es uno de los lugares donde mayor cantidad de minas antipersonales hay, y hasta hace bien poquito zona de mucho conflicto con campamentos de diferentes guerrillas.


     Los amigos Nicolás Mejía y Nicolás Yacaman de Medellín venían como equipo de apoyo. Nos trajeron en su auto, nos filmaron unas entrevistas, nos dejaron unas cámaras para documentar bien toda la expedición y estarían atentos a cualquier aviso desde el celular de Mark. Muy buena onda estos parceros o colegas.


     Ésta de abajo es la última foto que quedaría en tierra, todo lo siguiente se lo llevaría el río, todo excepto un cuerpo con su pijama y su reloj.


     Al principio era agua tranquila y luego comenzó a tener desnivel. Corrí un rápido bonito clase 5 y al rato nos salímos en la orilla izquierda para mirar lo que venía entre esos bloques grandes. Unos pasos más adelante el río caía 8-10 metros desapareciendo por unos metros debajo de bloques grandes. Nos llevó tiempo portear por esas rocas con los kayaks llenos de cosas. 30m río abajo dejamos los kayaks y Mark me dijo: "Quiero parar aquí, no se que me pasa, estoy cansado". Miramos lo que venía después, rápidos muy fuertes con mucho desnivel mínimo 1km, mañana tocaría portear largo por la vegetación de la pared casi vertical en altura.

     Mientras cocinábamos pasta cayeron dos gotas de lluvia por lo que yo busqué una roca plana donde poder poner la tarpa como techo. Estaba a unos 5 metros del nivel del agua, entrabamos los dos pero era más pequeña que la roca que se le antojó a Mark que estaba a unos 6 m de altura.

     Mark volvía a repetir: "Que lugar tan bonito".

     Mark mandó un mensaje por celular a Nico Mejía a la 21´40: "Todo bien, muchos saltos. Bonito".
Se veían rayos pero no llovía donde estábamos, asi es que Mark me dijo que se iba a su roca grande a dormir, 10m río abajo, y yo le invité a venir a la mía que tenía techo si llovía. "Bien, buenas noches."

     Aunque yo no supe, Nico contestó un mensaje a Mark a la 21´55:  "Ok, llueve x Guatape".

     Sentado en mi roca con la luz de la luna casi llena miraba río arriba los bloques gigantes, hice una última filmación de buenas noches a las 22´05 y a dormir, con la cremallera del saco abierto hasta la cadera.

    22´30, segundo 0 :De los sueños me saca un estruendo repentino. Abro los ojos de golpe, levanto la cabeza y veo una pared blanca en frente donde antes era seco. Me levanto de golpe, mientras me salgo del saco echo 2 gritos a Mark, lluvia horizontal, me agacho para bajar de la roca y una ola que sobrepasa mi roca me tira.

   segundo 5 del despertar: La ola me tira 2m de rodilla a una roca y otros 2m a la poza que antes era seca. Me encuentro dando vueltas bajo el agua, entre piedritas y arena, y dos pensamientos pasan por mi mente mientras lucho para arriba: No tengo chaleco! Esto será el fin? Saco la cabeza del agua y me encuentro a metro y medio de la orilla-pared izquierda subiendo rápido río arriba por la contracorriente que se estaba formando, hacia el chorro de mi roca-cama, no quiero! y entre yo y la pared mi saco de dormir flotando. Si pensar pongo el brazo encima del saco y me impulso a la pared y la agarro. Ya el agua me había subido los 4m de caída.

    segundo 10 del despertar: Agarro la pared y comienzo a escalar para arriba con las piernas en el agua, con la luz de la luna. Calculo que el agua estaba subiendo un metro por segundo y escalé 10m con los pies en el agua.   Me adelanto al agua y llego a un techo sin salida para arriba, veo una liana o rama lejos a la izquierda, "No aguantará!" microdudo, el agua subiendo y al instante "Vida o Muerte!" me digo y me lanzo. No se rompió y como gato escapando del agua seguí escalando y me resguardé en la vegetación vertical.

     segundo 30 del despertar: Estoy vivo! Estoy VIVOOOO! Descalzo y en pijama mojada, las piernas temblando. Intento respirar hondo, 2 minutos, 15 metros más alto de donde dormía, más estruendo, qué! que el río da otro golpe de subida y el tronco del gran árbol se queda bajo agua y los salpicones de las olas me mojan. Otro chute de adrenalina y para arriba a cuatro patas en la vegetación de la pared. Hay un metro casi plano, aquí me quedo.
Luna de la siguiente noche sobre las montañas de Antioquia.

     Con la luna se veía la bestia blanca, todos los bloques gigantes bajo agua, y explosiones de agua que iban más alto que donde yo estaba. Mark! Mark! grito, pero casi no me oigo ni yo. La tierra y los árboles temblaban. Calculo que el caudal del río pasó de 15 a 300 m3/seg o cumecs en un instante.

     Yo no podría contarlo si alguna de estas cosas no estuviera así: saco de dormir abierto, saco de dormir flotando entre yo y la pared, rápida reacción, habilidad en agua y roca, esa liana o rama, y la luz de la luna casi llena, y quizá algo más.

    A las 2 de la noche comenzó a llover por 3 horas. Estaba muy mojado y tenía frío, pero esos eran pequeñezes, acurrucado me abrazaba, sólo tenía que pasar la noche y mañana buscar la carretera. Mark! Mark! no puedo hacer nada.

     A las 6 de la mañana cuando aclareaba bajé de la pared al campamento. El agua ya bajo y sólo era 2 metros más alto que ayer a la tarde. Fuí a la roca de Mark, no hay rastro de nada, Mark! Mark! Encuentro mi cubrebañeras atorado y roto. Meto la cabeza en el agujero desde la roca de Mark a la cueva, no hay señal y dejo el cubre atorado al tronco, el recordatorio... Encuentro un strap a 10 m de altura. 7 de la mañana, no hay señales de Mark, me voy.

     Caminé casi 3 horas descalzo siguiendo río arriba. Me encuentro un buscador de oro y me dice que el río está muy alto esta mañana, que así está en época de lluvias. Y eso que ya era 10 veces más pequeño que anoche! Me dió agua de panela para beber y me mostró el camino, gracias. Llegué a la carretera y a Pailania. Llamé a los Nico y comenzaron a mover todas las fichas (embajada estadounidense, policía, bomberos, etc.). Abel, el cura-presidente de Pailania, me dejó ropa, me dieron desayuno, y comenzamos a organizar la busqueda.

     Día y medio después de la borrasca, así es cómo en Colombia le llaman a las crecidas de los ríos, apareció el cuerpo ahogado de Mark Hentze de Oregon-USA  20km río abajo en la confluencia del río Verde con el río Caldera, el comienzo del Río Samaná norte. Mark venía a Colombia todos los años desde el 2005 y ya había conseguido la visa de residencia. Él era uno de los mayores conocedores de los ríos de Colombia y el autor del libro Colombia Whitewater, la única guía de ríos para la práctica de kayak o rafting en Colombia, lo cual yo mismo lo tenía. Mark Hentze, callado y tranquilo, nunca tenía ningún conflicto con nadie, era una buena persona, y después de dejarnos un buen legado se nos ha despedido en un lugar casi elegido, en su amada Colombia, en un río que el eligió, en un cañón que le parecía fascinante y en una roca alta y plana que él eligió.

Sigue tranquilo tu viaje Mark, y gracias.


     Ese tren blanco nos iba a llevar a los dos, pero me tocó comodín y otra vez escapé. De las 7 vidas del gato otra gasté, y como me dicen unos amigos me río llorando ya que somos hormigas en un mundo de gigantes.

     Gracias a la vida que me ha dado tanto...




 Link del siguiente artículo: Adiós en el Cañón de Mark

Video de TV noticias:



2012/03/02

3. Primer Descenso del Río Dagua (COL)


El 8 de febrero de 2012 completamos el Primer Descenso del Río Dagua en el suroeste de Colombia.

     Pablo Irigoyen y yo Eneko Yarza fuimos al Departamento Valle del Cauca a por la famosa fiesta de Cali (la cual fue muy divertida con brownies lesbis) y a explorar nuevos ríos.


     Primero fuimos a explorar el Río Dagua que está en la carretera de Cali a Buenaventura.  A la costa del Pacífico sólo llegan 2 carreteras y ésta es una. Buenaventura es el puerto más grande de Colombia y hay tráfico denso de camiones, aparte de que están de obras. También hay mucho territorio a explorar...   Hasta no hace mucho toda esta zona estaba tomada por la guerrilla y/o los paramilitares, pero hoy en día ya casi no.

     Salimos en un viaje de 50km de Cali al río. No había buses grandes ni transporte público con parrillas por lo que en autostop pagando. Los kayaks están en el camión y el chofer para ganarse más platita paró para llevar este generador pesado, atándolo con cuerdas ya que no tenía bola. 
                 Estilo Sudamericano, 
                                                     "Ojo Peligro!".



     Para calentar primer descenso del Río Dagua del pueblo de Dagua a Loboguerrero. 13km clase II-III y con poca agua, poco interes.


 












     De Loboguerrero a Cisneros es lo bueno. 13km clase IV-IV+ (5). La carretera principal al Pacífico donde están de obras se separa en lo alto. Vías de tren por río izquierda. Ésta es la sección recomendada y se puede embarcar en Loboguerrero.

 

     No mucha agua, y está clarita, pero comienza a llover.







       Haciendo el buff, la palada más importante para llegar lejos en los saltos.



 

 
     Navegando y cada vez más desnivel.


     En este rápido tuvimos que silbar y pedir a los obreros que dejasen de trabajar un momento ya que tiraban piedras.


     Ahí va Pablo Irigoyen mientras los obreros animan desde la carretera en lo alto.






     Con mucha suerte recuperamos la pala de Pablo. Menos mal, si no tocaba retirada por las vías del tren. Ahora vuelta al juego analizando la línea del siguiente rápido, lo que yo lo corrí a vista en persecución..
  


     Buff para no quedarme en el hueco.

 



 
 
 
 
 
 
 
 
     Buff por la roca gozando. El agua comienza a tener un poco de color?
 


     A mitad de sección la Quebrada de los Indios trajo mucha agua con mucha tierra y el río se tiñió de marrón. Los locales nos sacaban fotos y nos preguntaban si no teníamos miedo. 
     Qué Pablo, seguimos?
  

     Público en el puente y un par de kilómetros más sencillos. El carácter del río cambia un poco aquí.












     Pablo con tierra en los ojos.





      Continuo y difícil la lectura por el agua turbia.





     Chocolate con churros? Buff!





     En el aire mientras mastico tierra.










 









     Y esto no para, pero miedo no es exáctamente lo que siento.



     Puente del pueblo de Cisneros. A partir de aquí más plano hasta el Pacífico. Primer descenso del Río Dagua concluido. Una chimba! Que bacano!! Subidón don don!

 Cerca de Loboguerrero exploramos por tierra otro río, el Río Calima. La represa de Calima lo rellenan mediante tubos con agua de otro valle (el río Bravo). De la pared para abajo no hay nada nada de agua y de repente abren compuertas y en un cauce chiquito tronando va una inmensa cantidad de agua. Todo blanco y sin contracorrientes, ºel corredor de la muerteº. Exploración cancelada. Otros ríos nos esperan.



      Y de ahí fuimos a Buenaventura. En el camino un poli quiso sacarme dinero con argumentos como que no se creía que yo teniendo ríos en Europa estuviese en Colombia con el kayak, etc. Después de media hora sólo se ganó mis risas y sarcasmo, jejeje

     Rápidamente escapamos de la ciudad portuaria de Buenaventura y en lancha llegamos a unas playas casi vírgenes a relajarnos unos días. 

     Gracias a Julio Pérez de Bicivan, un buen elemento que vende actividades de bici y kayak de paseo, el cual nos ayudó en las logísticas de esta exploración y las siguientes. 

     A la vuelta de la playa Primer Descenso del Río Digua, class V.


2012/02/24

2. Río Magdalena en San Agustín (COL)

Esculturas funerarias de la cultura agustiniana en nuestro día de turismo.

Allá por donde los Andes comienzan a dividirse en 3 cordilleras: la Oriental, la Central y la Occidental.

     A finales de enero estuvimos 10 días en la zona de San Agustín en el departamento de Huila a unos 1700 metros sobre el nivel del mar. El pueblo tiene buen ambiente primaveral con conciertos, artesanos y extranjeros establecidos. El turismo llega ya que cerca se encuentra uno de los parques arqueológicos más importantes de Colombia. Pero San Agustín es eso y mucho más! como dice su eslogan.


     Nosotros estábamos a gusto en este Hostal el Hogar, con amplio jardín donde los kayaks podían pasear tranquilos y buena pastelería francesa, muy cerca de la base de Magdalena Rafting y un exquisito restaurante vegetariano, y a 3 cuadras de la plaza del pueblo. Otro buen lugar para quedarse es el Hostal El Maco con cabañas de lujo a 15 minutos caminando.





 

     La vida era buena y sencilla. Desayunar, llamar al taxi-camioneta que de costumbre llegaría tarde, y cargar los kayaks.











      El río grande de la Magdalena es el río más importante de Colombia. Atraviesa el país por su occidente de sur a norte, discurriendo a lo largo de unos 1.540 km entre las cordilleras Oriental y Central de los Andes colombianos, conformando un valle que llega al mar Caribe.


     Nosotros navegamos 3 secciones del Río Magdalena: Quinchana, el Cañón y la Comercial.

     Trás hora y media de camioneta valle arriba llegamos a fin de carretera en el pueblito de Quinchana. Aquí pasamos un buen rato charlando con los locales y disfrutando del sol antes de entrar al río. La sección es de 24km clase III+ hasta el Estrecho, y de ahí vuelta a San Agustín.




     Al día siguiente lo mismo: desayunar, cargar y como niños contentos al río. En esta foto de izd. a dcha.: Julian Schaefar, Thomas suizo, Pablo Irigoyen de huescalerria, Kees Van Kuipers holandés, y yo Eneko.








     El Cañón del río Magdalena es una sección de 17km de clase IV que comienza en el Estrecho y acaba en el puente del cruce de Isnos., con buenos rápidos y hermoso paisaje.

     En el Estrecho todo el río pasa por un cañonzito con anchura de 2 metros, y está cerca del puente por lo que el acceso es sencillo y es un lugar turístico.

     Mientras nos cambiábamos el Estrecho se llenó de público. Ahí vamos!




     Todos seguiditos entrando al Estrecho.

      Esta sección del cañón era la mejor y la bajé 3 veces. En una de esas vino la televisión colombiana, eran los del programa Bichos del canal RCN. Nos entrevistaron y filmaron el Estrecho mientras ellos descendieron en rafting guiados por Amid el francés de Magdalena Rafting. Como recompensa la policía turística nos fue a buscar al desembarque para volver a San Agustín. Buena onda. En Colombia le están poniendo ganas para abrir las puertas al turismo.


     La Sección del Cañón del Río Magdalena es de 17 km clase IV, con exuberante vegetación y lejos de la carretera.


      Descanso reconfortante en frente de una cueva.


     Contentos y alegres de izd. a dcha.: Maud Verboven holandesa, Julian Schaefar alemán, Kees Van Kuipers holandés y el vasco.



     Todo bonito hasta que alguien comienza a pensar en dejar los kayaks y salir caminando por la vegetación montaña arriba ya que el río estaba con agua alta y grande.

     Las riadas limpian las orillas hasta cierta altura. En temporada de lluvias esto debe ser impresionante.

     Algunos seguimos por el agua.




     Kees evitando el gran hueco por su izquierda.

     Este rápido lo pasamos uno a uno y haciendo seguridad.






     Yo otro día con menos agua iendo a por el buff del centro.














     Muchas cascadas caían al valle y extasiados todo se sentía más bonito.


 









     Aquí estamos en el desembarque del puente del cruce a Isnos preparados para subir la torre de kayaks a la parrilla.

     De este puente para abajo es la sección comercial de rafting, 10 km III-III+ siendo el último rápido El Remolino, donde Julian y yo juntos estuvimos luchando para salir de sus ganas de devorar, jeje




     Por la zona hay 2 afluentes creekeros interesantes, el río Naranjos y el río Mazamorras. Cuando había agua fuimos al Magdalena y cuando quisimos ir a los tributarios ya no llevaba suficiente caudal.

     El grupo internacional de kayakeros se disolvió y cada uno tiró en su rumbo. Pablo y yo decidimos ir a la fiesta de Cali y a explorar los ríos desconocidos de por allá. El problema era que en esa dirección sólo había busetas (minibuses) sin parrilla y no podríamos llevar los kayaks. Asi es que el plan era ponernos en el cruce y esperar a la buena suerte. Y llegó!

     Llegó la buseta y el conductor, a quien se le antojó llevarnos. Pablo y yo nos miramos y dijimos "Imposible!".





     El chofer movió a todos los pasajeros y consiguió meter los dos kayaks, buenaa! La próxima no me quedo sin intentarlo. La aventura del transporte...